Olvido

¿Cómo se elimina todo rastro de sentimiento a un recuerdo?

¿Cómo se convierten las sensaciones de un encuentro a la suma de instantes de unos pocos días, horas, semanas?

¿Quién sabe reducir a una persona a un glosario de información como estatura, peso, color de ojos… cuando solo verla, solo pensar en ella, anula toda la lógica de tu mente y desata en tu corazon una riada de emociones que no puedes eliminar por más que, a tu pesar, sepas que es la única opción?

¿Cuántos días de bloqueo mental, cuántas semanas de dormir sin descansar son necesarias hasta que tu instinto de supervivencia tome las riendas, y haga lo que en el fondo sabes que tienes que hacer, y más en el fondo aún, no tienes ningún deseo de hacer?

¿Cuánto hay que sufrir, hasta decidirse a matar la esperanza fruto de la desesperación?

¿Cuántas palabras, frases, gestos, situaciones, cargadas de doloroso significado puede soportar el alma antes de romperse?

Hoy solo preguntas. Ninguna respuesta.

Hasta donde

Creo que siempre acaba llegando ese momento.

El momento en que descubrimos que somos los únicos que intentamos jugar limpio.

El momento en que dejamos de creernos lo que la gente dice y empezamos a fijarnos en lo que sus actos demuestran.

En ese momento dejamos de jugar según las reglas y buscamos que ellas jueguen en nuestro beneficio.

En ese momento abandonamos el idealismo y abrazamos el pragmatismo.

Porque un beso robado no sabe peor que uno denegado. Nunca.

Y una ocasión perdida no vuelve por el hecho de haber jugado limpio y una ocasión robada ya no pueden arrebatártela.

O, por seguir con las metáforas, el pan para hoy y hambre para mañana es muchas veces mejor que languidecer toda la vida sin llegar a morir ni vivir del todo.

Los éxitos, legítimos o no, perduran en el recuerdo, mientras que una vida de fracasos te lastra cada día hasta el último.

Por eso llega ese momento, el de decidir que hacer lo que toque por conseguir lo quieres es más importante que hacer lo correcto.

Y el tiempo dirá si el resultado es un éxito efímero o duradero, pero ese momento nadie podrá quitartelo ya.

Y no faltará quien entonces te diga que tu antes molabas, que eras especial.

Si. Tan especial como invisible y prescindible.

Procesos dolorosos

LLevo unos meses complejos, saltando de taquicardia en taquicardia, pasando por unos cuantos ataques de ansiedad entre medias, como el proverbial mono que cruza el bosque de rama en rama sin pisar tierra firme.

Todo se me junta además con temas personales, decisiones laborales, asuntos sentimentales, problemas economicos, busquedas de piso (bastante infructuosas, añado).

No tengo a quien culpar. Solo a mi. Tomé decisiones que, si bien en su momento eran o parecían correctas, han tenido repercusiones no deseadas o esperadas. También tomé decisiones claramente erroneas que en su momento me parecieron el mal menor y, para terminar aplique soluciones de supervivencia que al final solo sirvieron para acercarme más al punto de ebullición sin alertarme de ello, como la rana que se cuece lentamente en la olla (hoy estamos de proverbios, si).

Todo esto ha desembocado en una situación prácticamente insostenible y en una crisis nerviosa de esas que normalmente vemos en la peliculas y tan raras nos parecían a algunos, para empezar a mi.

No entraré en detalles, no es necesario hacer leña del arbol caído. La crisis ha venido, ha arrasado a su paso y me ha dejado para el arrastre. Afortunadamente no estoy solo en esta vida. Ella ha venido en mi auxilio, me ha sacado del hoyo y me ha dado el primer empujon para que empiece a caminar otra vez, haciendo gala de mucho altruismo y muchisima paciencia. Agradecimiento público para ti aquí, tu sabes quien eres.

Tras todo esto, tras levantar cabeza de nuevo, sigo teniendo taquicardias y ataques de ansiedad, pero también tengo nuevos objetivos y perspectivas y un set completo de nuevas prioridades, y la confianza en que todo ello me llevara a ser mejor persona, mejor profesional, mejor amigo.

No he hecho todo este periplo solo, ni con la ayuda de una sola persona. He consultado a profesionales. Segun ellos todo apunta a que esto que me ocurre no es malo, es un proceso que tengo que sufrir para volver renovado, mejor y más capaz, con las ideas más claras y más capacitado para cumplir mis objetivos.

Realmente espero que sea así, que todo esto realmente este sirviendo para algo.

Mi media distancia

Hay una distancia que nos separa de los demás; de cada una de las personas que conforman el resto del mundo.

Esta distancia no la puede recorrer una sola persona. La deben recorrer dos, tu y la otra; tu y cada una de las otras. No es una distancia física. No se mide en metros o en kilómetros.

Cada vez que entras en relación con alguien, ya sea al conocer a tus nuevos compañeros de trabajo, pagar el billete al conductor del autobús, saludar a la mujer que acabas de conocer, debes, consciente o inconscientemente, decidir cuánto de tu media distancia, porque la otra media es del otro, estas dispuesto a recorrer.

Normalmente no lo explicamos así. Decimos que esta persona me cae mejor o peor, con esta iría al cine pero no de fiesta, con aquella no quiero tener trato.

Imagino que cada uno tendra su forma de gestionar este “mecanismo”. Yo he desarrollado un sistema híbrido que se alimenta por un lado de la información disponible, lo que se de esa persona, sus aficiones, opiniones, comportamiento, y por otro lado de la sensación que me transmite.

La primera parte, la información, es mayormente objetiva y racionalizable, aunque no está exenta de parte subjetiva. No me va a caer bien alguien que disfrute pateando cachorros de perro bajo ninguna circunstancia, pero podría llegar a entender hasta cierto punto a alguien que odie a las palomas (no es un gran ejemplo, lo se). Odiar en si no está bien objetivamente pero en ciertos contextos puede ser comprensible.

La segunda parte, la sensación transmitida, es subjetiva y dificil de explicar la mayoria de las veces. Normalmente es algo incontrolable y automático, aunque haya gente que ha elevado a la categoría de arte el aparentar ser lo que no son.

Lo que los demás nos transmiten es lo que más influye en nuestra decisión de recorrer nuestra media distancia. Lo que nosotros transmitimos anima a los demás a recorrer la suya. Y entonces se forman de verdad las relaciones propiamente dichas, las amistades.

Si pienso en la gente que forma mi círculo de amigos, la gente a la que me he acercado y a su vez se han acercado a mi, me cuesta reconocer un patrón. Es gente tan dispar que parece increible que haya encontrado algo quiera compartir con cada uno de ellos y, a la inversa, que todos ellos, tan distintos entre si, hayan encontrado algo en mi que les ha atraido.

Pero ahí están. Son mis amigos. Gente con la que  me relaciono en el trabajo, voy al cine, salgo de fiesta, tomo cafés, me comunico por internet, quedo para cenar, ayudo a montar armarios…

A todos ellos les estoy muy agradecido por ser parte de mi vida y permitirme ser parte de la suya. Y a los que no me lo han permitido les comprendo y estoy agradecido también, porque su decisión de no aproximarse a mi da más valor a la decisión de los que sí lo han hecho.

Gracias por estar ahí.

Romanticos

No soy romantico.

Si pienso en regalar flores al instante me vienen a la mente las preguntas: ¿cuando?, ¿como?, ¿cuantas?, ¿cuales?
Los bombones, ¿sugieren delgadez? ¿glotoneria? ¿nada?

¿Cuantas flores conmutan una ofensa? ¿Cuales un menosprecio? No lo se. Prefiero invertir mis esfuerzos en no ofender ni menospreciar, aunque no siempre lo consiga.

Prefiero pedir permiso que perdon, pero no me importa pedir perdon si es necesario.

No sirvo para construir deslumbrantes castillos de arena que despues no podre mantener. Si he de defraudar que sea por mis realidades, no por mis mentiras.

Se estar ahi cuando se me necesita, aunque a veces haya que pedirmelo para que me de cuenta. Se escuchar. Puede que no sea el mejor dando animos, tampoco sere el peor, y nunca sera por falta de intencion.

Soy detallista, a mi manera. Tal vez una manera extraña y esquiva. Tal vez no me ajuste al estereotipo. Lo siento.

Se que es dificil quererme pero tambien se que no es imposible.

No soy romantico. Solo soy yo.